EL ARTE DE ACOMPAÑAR

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El acompañamiento es una tarea inherente al ser humano dada la naturaleza social que envuelve a los individuos en las diferentes culturas, sin embargo podría considerarse un «arte» que se puede aprender -como cualquier otra habilidad para la vida- y de esta manera se lograría ejercer con eficacia. En este tema la voluntad no alcanza, lo que quiere decir que se debe ejercitar. Existen profesiones a quienes se les demanda su desempeño como, por ejemplo, psicólogos, psiquiatras, médicos, educadores, trabajadores sociales, profesores, sacerdotes, mentores, por mencionar algunos. La palabra acompañamiento, alude al efecto y también a la acción de acompañar, de brindar compañía, ser compañero, ayudar sin invadir ni juzgar al otro.

Las siguientes son afirmaciones que invitan a acompañar desde el «ser«.

  • Acompañar se trata de estar presente para el dolor de la otra persona, no hacer que su dolor desaparezca.
  • Acompañar se trata de ir al desierto del alma con otro ser humano, no de creer que se es responsable de encontrar la salida.
  • Acompañar se trata de honrar el espíritu, no de enfocarse en el intelecto.
  • Acompañar se trata de escuchar con el corazón, no de analizar con la cabeza.
  • Acompañar es dar testimonio de las luchas de otros, no de juzgar ni dirigir esas luchas.
  • Acompañar se trata de caminar al lado, no de conducir o ser conducido.
  • Acompañar se trata de descubrir los dones del silencio sagrado, no significa llenar con palabras cada momento.
  • Acompañar al que sufre se trata de quedarse quieto y en silencio, no de querer moverse frenéticamente hacia adelante.
  • Acompañar se trata de respetar el desorden y la confusión, no de imponer orden y lógica.
  • Acompañar se trata de aprender de otros, no de enseñarles.
  • Acompañar es hacerse presente a través del encuentro donde no se invada al otro creando un espacio de confianza y seguridad.

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